200 años de Misión
- 9 nov 2015
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“UNA MUJER, UN SUEÑO, UNA AVENTURA MISIONERA”
!Ya falta poco¡ El año próximo se celebrara “EL BICENTENARIO DEL NATALICIO DE LUISA FELICIA CAVIN MILLOT”, la querida MADRE ALFONSA, FUNDADORA de la congregación de "Las Misioneras de la Inmaculada Concepcion".

En este día tan significativo, 17 de noviembre, conmemoramos el bicentenario del nacimiento de nuestra querida fundadora, M. Alfonsa Cavín. Queremos hacer una memoria agradecida por todo lo que con ella germinó, nació y floreció. Nos sentimos agraciadas/os y agradecidas/os por el regalo de su vida. Ella vivió con un espíritu abierto y renovado, con mirada atenta al futuro, escuchando y dando respuesta a las necesidades del momento, lo que le hace vivir en desprendimiento, dejando su patria (Francia) y todas las seguridades. Estaba disponible para lo que el Espíritu le tenía preparado. Alfonsa fue mujer y Madre. En su vida albergó el proyecto de Dios de engendrar nuestra familia, con ella dimos nuestros primeros pasos y ha sido siempre una referente en el camino. En su ser de mujer, se sintió hija del Padre y hermana para todas. Enriqueció nuestra vida de familia con su gran intuición, generosidad y constancia. Con su trabajo y sensibilidad de mujer, se insertó en los pueblos y culturas.
M. Alfonsa se consagra a ejemplo de María, mujer dócil y fiel a Dios. Con su gran intuición de mujer, despliega el Don recibido contribuyendo en la promoción integral de la persona, enseñando y curando. Inquieta por hacer siempre el bien, fue desplegando el sueño de Dios en su vida. Nada le cohibió ni frenó su arduo deseo de transformar el mundo dando un lugar muy importante a los empobrecidos (mujeres, enfermos, huérfanos,….) Alfonsa expresó su originalidad siendo una educadora apasionada en transformar y abrir las mentes, especialmente de la mujer desde una vida cimentada en valores. Su vida se forja en el duro trabajo y la confianza en Dios; “en Dios sólo he puesto mi confianza”. Su sueño es fuente de inspiración para la familia. Su tenacidad y constancia dejaron huellas a seguir en la concreción y expresión de nuestra vida misionera.
M. Alfonsa es ejemplo apasionado de la vida, su gran celo apostólico nos invita hoy a ser generadores de vida, transformando realidades, revitalizando espacios, reforzando la interculturalidad. La aventura de nuestra M. Alfonsa fue contra viento y marea pero llena de ilusiones, pasión y confianza; ella sabía que no estaba sola en la barca y se fío de quien la conducía dejándose llevar. Se arriesgó hacia lo desconocido, se entregó sin medida y apostó su vida por los más desfavorecidos. Querida familia; celebrar el bicentenario del nacimiento de nuestra fundadora nos evoca un nuevo amanecer con la alegría propia de un hogar en fiesta por una nueva vida. Que también nosotros sepamos propiciar nuevos nacimientos en las distintas realidades y con nuestro compromiso nos aventuremos apostando por un nuevo resurgir. Sigamos desplegando el sueño de Dios en nosotros desde la originalidad del Carisma recibido.



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